Lombriz de tierra

como el plomo de una caña
cae

la caída en su cuerpo
vibra

el secreto del fondo
envuelve

como una hormiga reina
vive

acechada por fantasmas
se
retuerce

Pájaro de fuego

Ser pájaro de fuego
en ovillo de agua

cruzar las alturas
de una niebla
la puerta encrucijada
del desierto

verse vernáculo en verso
y desatar
a campo semántico
un ejército parva
            en boca de otro

ser atmósfera en lo tardío
            lo prematuro
huevo y tumba

            en su justa medida
punta de flecha
dirigida al silencio
en aleteo de infierno
torrente del tiempo.

Estallan luces

Estallan luces
vertientes en la montaña
desfiguradas
entre sonidos
de la noche
mientras
mi sombra  
reconfigura el cemento
como pez  de terciopelo
                fugándose
del garzo amo
y chapotea el roquedal
de acequia

mientras  
nadie está
para escuchar plagas traicioneras

palabras  de un amigo
que se pierde una vez más
                más allá de la frontera del mar
en silencio
otra vez más
                con dolor y en soledad

me quedo
con las luces de mi ausencia
que estalla caminando
y se deja atravesar
por ilimitados recuerdos  
                en consonancia vibrátil
                con la estrella oriental.

Arrojé piedras al rincón

Arrojé piedras al rincón
            y levanté una pared
que me protege del viento
aunque cada temporada
mi nostalgia arrasa
con los nidos de pájaros
y entre los guijarros
de mi pasado inconcluso
escucho el canto de los restos
como quien quiere acaparar luz
pero la hipnosis vespertina sobre la hierba
lo atomiza en polvo
y queda deletreando rastros
incubando hilos de frágil cáscara
contra sombras de tensa realidad
y sueño encolerizado
por marionetas del teatro que se destruye en mí.

Hoy agarro el machete y el martillo
y bailo la danza del río
mientras destruyo el muro
y levanto el paisaje etéreo
donde mi raza sumergida espera
y ya no me dedico a la construcción de lo fronterizo
ni al arma nuclear de mis manos de hueso
sólo quizás vasija cuenco donde yema acaricie plumas
vuelva a levantar mi llanto
antigua voz busco que no queme pero hierva
en la fría cueva escabullo la clave
donde espíritu vibra libertad tejido en verdor
donde árbol viento y fruto silban su partir en boca. 

Vi de nuevo

Vi de nuevo la caída de las gotas en la terraza
el sonido múltiple de las gárgaras
en la noche del deseo
no al abrir los ojos, sino al soñar con el preludio,
el presente deslizándose oblicuo
y de perfil en la pregunta al espejo
la cola del río que traía sedimentos de gestos.
Vi de nuevo la red desmesurada del piso
entre quejidos de un insecto
y la tinta de lo inefable
entre órbitas alrededor de un pasillo
el túnel del tiempo que se componía
y descomponía
a través del personaje
continuamente a contraluz
en un plano secuencia.
Vi de nuevo la porosidad de su piel
y un tatuaje que se desteñía. 

La mirada que se va

tener la gentileza de mirar a los ojos antes de decir adiós
pero la condena de una soledad que no sabe llorar

tener pupilas como dos huecos en un reloj de arena
manchado con sangre

querer arrancarse los ojos como Edipo
y sobrevivir a la mirada que se va

arritmia entonces la garganta al silencio
para asir los barrotes de la prisión perpetua

¿quién nos trajo hasta los confines
donde las flores asfixian a los ciegos
donde el amor se pudre en su espera
y nuestras manos se ciñen
para arrojar los restos de una noche al fuego?

el murmullo del viento
en el pequeño jardín que ha crecido en la terraza
no sabe del pasado cuando garua sobre su cuerpo

el presente
tiene las raicillas invisibles de la soledad
como único puente a las fronteras

la salida entonces es decir adiós
y arrojarse al magma de un espejo sin rostro
donde cada noche ensaya la noche su olvidar.

El sistema nos está comiendo

como si fuéramos pedazos de carne
el sistema nos devora
con sus discursos

al menos que
hagamos algo
compañera

como volar lejos de sus bocas
como armar cuerpos con otras
como enunciar colectivamente el dolor
de estar siendo masticadas
por la mandíbula
de una verdad.

La sinceridad no tiene nada que ver con la direccionalidad del disparo

Acá subo una edición digital de "La sinceridad no tiene nada que ver con la direccionalidad del disparo". Plaqueta de poesía publicada por Proyecto Editorial Itinerante en la ciudad de Mendoza por el 2014.

https://issuu.com/proyectoeditorialitinerante/docs/juan_fou_digital


Mensaje de texto a un contacto desconocido

el sueño imprime un manto frío
en la astucia de haber sabido elegir
la soga cuya rienda se suelta
y poseer la virtud de dejarnos ir